Isabel BeginesTRADICIÓN Como cada vez que paseaba por aquel camino veía los campos cubiertos de piedra volcánica, los pequeños muritos de piedra y las resecas viñas, se preguntaba cómo los antiguos moradores de aquellas tierras habían llegado a construir Aquila forma de vida, aquellos paisajes que él tanto disfrutaba en sus largas caminatas. Daba igual si el día era gris o luminoso, el paisaje envolvente cobraba personalidad e importancia en los paseos terapéuticos que le habían recomendado. Ni comprendía bien por qué de pronto era tan consciente de la inmensidad en la que se encontraba totalmente inmerso. Nunca antes, nunca en otro lugar, había experimentado tal conexión con un lugar, con una forma de vida y de entender lo que nos rodea. En los paseos veía mujeres que sólo dejaban ver sus ojos y la punta de sus dedos, perros famélicos que ladraban para proteger las exiguas propiedades de sus dueños y viento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario